Elementos Exteriores

Espacios con estilo

Productos - Elementos exteriores - Esteras de esparto y cáñamo

LAS ESTERAS DE ESPARTO son ideales para cubrir ventanales, puertas y balcones, da una sensación acogedora y rústica. Es un uso que desde tiempos inmemoriales siempre se viene realizando en muchos pueblos de Andalucía. Se trata de un material de excelente cubación y frescura, además de soportar muy bien los rayos solares del verano, aunque no el agua si se deja enrollado, por lo que siempre es conveniente dejar la estera abierta para su secado.

El Esparto se obtiene de diversas plantas silvestres del grupo de las gramíneas. Con dichas fibras se elaboran pleitas, sogas, alpargatas, cestos y estropajos. La manufactura del esparto ha sido parte importante de la economía de muchos pueblos de España y aún se sigue trabajando, especialmente en la Serranía de Ronda.

Históricamente, hasta la aparición del plástico, la gran importancia económica de este producto forestal, se reflejaba claramente en el Real Decreto de 18 de mayo de 1865 en el que se especifican los planes de aprovechamiento de los productos forestales más importantes, tales como frutos, corcho, madera, etc. etc. Y también queda reflejada de forma expresa en la Real Orden de 6 de julio de 1887 al valorarlo de la siguiente forma: “Considerando que las múltiples aplicaciones del esparto han acrecentado extraordinariamente su valor y que, dado el desarrollo de las industrias, es de esperar que alcance en lo sucesivo aún mayor precio”.

Por consiguiente el uso de este material está íntimamente ligado con la historia de España y sus pueblos, y su mantenimiento como elemento decorativo otorga a los espacios un ambiente de rusticidad y tradición que siempre nos evocará a tiempos pasados y al mundo rural.

 

EL CÁÑAMO. Durante miles de años, los humanos han refinado y perfeccionado los métodos para cultivar, cosechar y procesar el cáñamo, con el fin de obtener fibra para la confección de prendas y muchas más cosas. Hoy en día, contamos con innumerables tipos y mezclas de tejidos a nuestra disposición que satisfacen todo tipo de necesidades y aplicaciones.

La fibra de cáñamo se produce a partir de variedades de Cannabis Sativa. La única finalidad del cultivo es obtener fibras o semillas, tanto las plantas macho como las hembra se cortan tan pronto como los machos comienzan a exudar polen.

Una vez que se han cortado las plantas, se suelen colocar los tallos en el suelo durante varias semanas para que se produzca el enriamiento (retting, en inglés). Este es un proceso de descomposición mediante el cual la pectina (una especie de gel de polisacárido presente en la mayoría de las paredes celulares de las plantas) que une las fibras entre sí se descompone por la exposición a la luz y el aire, y deja al descubierto las largas fibras del líber. Las fibras del líber o fibras vegetales son las que ocupan el floema o corteza interna de las plantas dicotiledóneas como el cáñamo y el lino.

La separación o enriamiento también se puede realizar en tanques de agua, lo que acelera el proceso, o en las heladas y la nieve, donde que se produce una fibra más blanca y más fina. Hoy en día, también existen métodos químicos y enzimáticos con los que acelerar el proceso de separación. Después se pasa a siguiente proceso llamado decorticación.

La decorticación consiste en eliminar el núcleo central leñoso del tallo. Este paso puede llevarse a cabo inmediatamente después de la separación o enriamiento, mientras que los tallos están todavía húmedos; en este caso, las fibras húmedas se pelan separándolas del núcleo y después se secan. Como alternativa, se pueden secar los tallos y luego procesarlos con maquinaria especializada que rompe el núcleo leñoso y lo separa de las fibras.

Gracias a la maquinaria de descortezado moderna, ya no se tarda tanto tiempo en conseguir el enriamiento o separación, ni los procesos de descortezado se hacen por separado, ya que estas máquinas combinan los dos procesos en uno, produciendo fibra preparada en fardos unos pocos minutos después de haber cortado la planta.

Una vez que las fibras han sido separadas, se forman fardos o pacas y se retiran del campo para procesarlas y convertirlas en hilo. A menudo, la fibra se teje sin ningún tipo de procesamiento complementario; sin embargo, algunos productores han desarrollado procesos químicos o mecánicos que aumentan la suavidad o elasticidad de las fibras, eliminando la lignina, un biopolímero leñoso duro que conforma un 8-10% del peso en seco de las fibras de cáñamo, y es responsable del tacto áspero y rasposo de esta fibra tradicional. Si se elimina la lignina, la fibra resultante es mucho más lisa y más suave.

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